"El conflicto kurdo es la mayor hipocresía de la comunidad internacional"

 Manuel Martorell, periodista, historiador, experto en Oriente Próximo y amigo del pueblo kurdo, concede una interesante entrevista a Adíl Aci*, donde explica sus relaciones con el kurdistán, aporta su clara y brillante visión sobre el kurdistán y expone las analogías que observa con el País Vasco.
 
 

Usted es un historiador y periodista del País de Vasco que ha escrito dos libros sobre los kurdos. ¿Podría explicar cuándo y cómo ha conicido los kurdos?

Entré en contacto con el problema kurdo cuando estaba terminando mis estudios universitarios el año 1980. Ese año realicé un amplio trabajo sobre la influencia de la Revolución Iraní en todo Oriente Medio. Lo primero que me sorprendió fue el levantamiento de los kurdos iraníes contra Jomeini, que estuvieran dirigidos por un partido socialista y federalista, y la represión que Jomeini lanzó contra ellos. Yo pensaba que solamente había kurdos en Irak y, al ir estudiando la situación de cada país, comprendí que el problema kurdo era un grave problema de alcance internacional. Cuando me enteré de que en Turquía había tantos kurdos como en Irak, Irán y Siria juntos, llegué a la conclusión de que este problema, de alguna forma, se estaba ocultando a la opinión pública internacional.

¿Cómo y por qué ha decidido viajar al país prohibido, Kurdistán? 

En 1983 hice mi primer trabajo sobre el Kurdistán. Se trataba de un informe para los Comités de Solidaridad Internacionalista de Pamplona en respuesta a la campaña de represión que la Junta Militar del general Evren estaba llevando a cabo en Turquía. A partir de ese momento, comencé a buscar contactos directos con fuerzas y partidos kurdos. En 1985 conocí a Rahim Kaderi, que acababa de exiliarse de Irán y se encontraba en Madrid. En 1988, después de los bombardeos químicos de Sadam contra los kurdos de Irak, quise viajar a la zona donde estaban siendo acogidos los kurdos iraquíes en el sur de Turquía. Este fue mi primer viaje al Kurdistán; desde entonces prácticamente todos los años he viajado a alguna parte del Kurdistán.

¿Ve usted aspectos similares entre las culturas kurda y vasca? como la música, la comida, el entretenimiento, etc.

Son realidades muy diferentes pero existen algunos puntos de contacto. El principal de ellos es que ambas culturas tienen un carácter montañoso y rural en el que la mujer históricamente siempre ha jugado un papel importante. También hay algunas coincidencias históricas como que ambos pueblos tienen una ciudad mártir, símbolo de la represión contra el nacionalismo. Los vascos tienen Gernika y los kurdos Halabja, que algunos llaman “la Gernika del Kurdistán”. Para ambos pueblos la gastronomía, la danza, la música y la poesía tienen un valor fundamental dentro de la cultura.

¿Qué acontecimientos destacaría en la historia kurda y quiénes son los personajes kurdos que más le han influido? ¿Y cuáles de sus características le han influido?

En la historia del pueblo kurdo creo que son especialmente importantes la lucha de los medos contra los asirios, la figura de Saladino, la obra literaria de Ahmed Khani con su epopeya Mem-u-Zin. Después, ya en el siglo XX, el sheik Mahmud, Mustafa Barzani y, más recientemente, Abdulrahman Ghasemlu y Abdulá Ocalán. La persona que más me ha influido es Abdulrahman Ghasemlu porque supo unir un espíritu de tolerancia, democrático y progresista con la lucha armada. Creo que Ghasemlu ha sido uno de los principales líderes del pueblo kurdo y el que, probablemente, ha tenido mayor prestigio internacional.

¿Cuál era su próposito al escribir estos libros sobre el pueblo kurdo? ¿podría resumir el proceso y los sentimientos que le han llevado a escribirlos?

El objetivo del primer libro “Los kurdos: historia de una resistencia”, fue dar a conocer a la opinión pública española este grave problema internacional. Este primer libro, editado en 1991, era muy sencillo; se trataba simplemente de hacer un resumen de lo que había ocurrido en el Kurdistán a lo largo de la Historia. El segundo “Kurdistán: viaje al país prohibido”, es más completo, tiene un nivel mayor. En este segundo libro he intentado transmitir al lector mis experiencias personales, la visión que tengo del pueblo kurdo y, sobre todo, explicar la concepción que los kurdos tienen de Oriente Medio, una realidad muy diferente a la que normalmente se transmite en los medios de comunicación europeos.

 Como usted sabe, los kurdos son el mayor pueblo del mundo sin Estado propio, ¿qué significa esto para usted?

Simplemente significa que la comunidad internacional, como dijo Ismail Besikci, impide que el pueblo kurdo pueda ejercer sus derechos políticos y culturales básicos debido a que la creación de un estado kurdo es incompatible con los intereses económicos y estratégicos que existen en Oriente Medio.

¿Cómo definiría el conflicto kurdo?

El conflicto kurdo es la mayor hipocresía de la comunidad internacional, de todos los organismos internacionales, comenzando por la ONU y terminando por la Liga Árabe y pasando por la Unión Europea y la Alianza Atlántica. Todas estas organizaciones, en el momento de la verdad, prefieren defender los intereses estratégicos y económicos internacionales antes que los derechos humanos. Directa o indirectamente todos estos organismos son cómplices del genocidio y de las campañas de limpieza étnica que se han lanzado contra los kurdos.

¿Hasta que punto conocen los kurdos, que viven en el mundo, el Kurdistán y la problemática kurda, y cuáles son las implicaciones de ello?

No es fácil esta respuesta pero mi experiencia personal es que los kurdos tienen un claro sentimiento de quiénes son, de su nacionalidad, de su cultura y de su lengua. Sin embargo, debido a los problemas fronterizos muy pocos conocen las distintas partes del Kurdistán. Estoy de acuerdo en que esto es un problema importante porque el conocimiento de las otras partes del Kurdistán puede ayudar a consolidar el sentimiento de pertenecer a un solo pueblo, a estrechar los lazos entre todos los kurdos.

Usted como vasco, ¿cuáles cree que han sido las estrategias que ha empleado el pueblo Vasco para conseguir sus objetivos? ¿Existen similitudes entre los métodos usados por los vascos y los que ha usado el pueblo kurdo? 

Aunque el nacionalismo vasco siempre ha sido partidario de la independencia, también ha aceptado siempre la realidad y ha intentado trabajar políticamente dentro de la legalidad. Esto ha hecho que las organizaciones nacionalistas hayan ido teniendo cada vez más fuerza en cada pueblo, en cada ciudad… y esto ha permitido que por medios pacíficos se haya conseguido la autonomía cuando ha habido una situación de democracia en España. La principal diferencia entre la situación del pueblo kurdo y el vasco, es que los kurdos viven en países que no son democráticos, que buscan la destrucción de este pueblo y, por lo tanto, para conseguir los mismos objetivos que el pueblo vasco han tenido que utilizar las armas para defenderse, para no ser aniquilados.

El País Vasco es mostrado siempre como un ejemplo para solucionar el problema kurdo, ¿podría ser aplicado el modelo Vasco en el Kurdistán? 

Para aplicar el ejemplo vasco al Kurdistán sería necesario que existiera una verdadera democracia en Turquía, Siria, Irak e Irán, cosa que en la actualidad no ocurre. Sin embargo, en Turquía e Irak, en estos momentos, creo que existen condiciones para realizar trabajos de carácter cultural, político y social dentro de la legalidad. Estos trabajos pueden hacer posible que se cree un gran movimiento popular que más tarde permita conseguir la autonomía dentro de una situación de democracia. En Irak este movimiento popular puede conseguir que los dos grandes partidos que controlan actualmente el poder acepten la participación en el poder de otras organizaciones nuevas, como ocurre con el caso de Gorán. En Turquía este trabajo puede contribuir a que algún día el Gobierno turco cambie la actual constitución para hacer otra más democrática.

Finalmente, ¿hay algo que usted quiera añadir? 

Aunque el objetivo final del pueblo kurdo puede ser la independencia de un estado kurdo, creo que las condiciones internacionales no permiten conseguir tal objetivo. En mi opinión, los partidos kurdos debieran trabajar para estrechar en la práctica los lazos entre las diferentes partes del Kurdistán en todos los campos, sobre todo en los campos cultural y económico. Creo que si se establece una especie de comunidad cultural y económica entre las diferentes partes del Kurdistán nos acercaremos mucho a una independencia “de facto”, una realidad que, más adelante, nadie podrá negar cuando realmente llegue la democracia a Oriente Medio.

*Adil Aci: Es un estudiante del CBS (Copenhagen Business School), donde realiza estudios europeos y aprende español
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