Los kurdos sirios se suben a la ola del cambio regional

Fotos de Zardasht Wanli y Safwan Khezwan en el barrio de Los Kurdos y Al Salihiye

El levantamiento contra el régimen de Bashar Assad en Siria continúa creciendo. Cientos de miles de personas están participando en las protestas. Más; aún con el comienzo del mes de Ramadán, se intensifican las luchas. Sin embargo, todavía no aparecen fisuras serias en el régimen, y Assad muestra que tiene toda la intención de continuar combatiendo. Esto abre la perspectiva de un largo período de violencia que se avecina.

Uno de los signos de la fuerza inagotable de la insurrección es la participación cada vez mayor de diferentes sectores de la población. Un ejemplo es la minoría kurda, que en las últimas semanas ha comenzado a tomar un papel más importante en las protestas. Sin embargo, el papel de los kurdos es complicado, debido a que elementos de la oposición siria estarían decididos a preservar la autodefinición abiertamente árabe del país, incluso después de la ansiada caída del régimen de Assad.

La semana pasada se observó el primer gran intento del régimen de sofocar el apoyo de los kurdos al levantamiento. La Policía siria y los milicianos leales a las autoridades utilizaron bastones (porras) y gases lacrimógenos contra manifestantes en Qamishli, una ciudad de mayoría kurda situada en el noreste del país. En tanto que en el barrio kurdo de Ruknuddin en Damasco, dos manifestantes -Zardasht Wanli y Safwan Khezwan- murieron y decenas resultaron heridos.

Las manifestaciones de los kurdos sirios en Qamishli, Hassake, Amouda y los pueblos de los alrededores han crecido en tamaño durante el último mes. Los kurdos, sin embargo, fueron lentos para unirse a la sublevación contra el régimen de Assad. Esto no se debió a algún tipo de sentimiento de lealtad hacia la dictadura, sino a raíz de la desconfianza y el escepticismo con respecto a la oposición árabe. Este escepticismo es el producto de la experiencia. En marzo de 2004, se produjo un pequeño preludio al actual levantamiento en Siria. Ciudadanos kurdos, alentados por el derrocamiento del régimen de Sadam Hussein en Irak, se levantaron contra el Gobierno de Assad. La revuelta fue rápida y brutalmente aplastada, y 36 kurdos fueron asesinados.

El esperado apoyo de la oposición árabe del país no apareció. Por lo tanto, los kurdos se mantenían reacios a unirse a la revuelta actual hasta que quedara absolutamente claro que los rebeldes eran serios.

No hay ninguna duda en este sentido. Sin embargo, el régimen ha hecho, en los últimos meses, todo lo posible para que los kurdos se mantengan al margen, ofreciendo una serie de “concesiones” cosméticas.
La naturaleza de estos gestos destacan la profunda brutalidad sistemática que caracteriza el régimen de Assad, porque los detalles revelan cómo es la vida bajo su Gobierno.

Desde que el partido nacionalista árabe Ba’ath llegó al poder en Siria en el año 1963, los kurdos han sufrido una discriminación sistemática en todos los ámbitos.

Los kurdos representan entre el 10 y el 15% de la población, siendo la minoría no árabe más grande del país. Dentro de esta comunidad, hay aproximadamente medio millón de kurdos nacidos en Siria que carecen de ciudadanía, privados incluso de los derechos estatales más elementales. Tienen un acceso limitado a la educación y a la atención sanitaria, y no pueden obtener siquiera un pasaporte.

Esta población se subdivide en dos grupos: “maktoum” (gente sin país), que carecen de todos
los derechos de ciudadanía, y “ajanib” (extranjeros), que tienen documentos de identidad y algunos otros derechos limitados.
El régimen del partido Ba’ath despobló sistemáticamente las zonas kurdas, tratando de crear un cinturón de población árabe a lo largo de la frontera con Turquía. El uso de la lengua kurda y los nombres kurdos para los niños fueron prohibidos, así también como la celebración de las festividades kurdas.

En un acto típico de cinismo, cuando el levantamiento contra su Gobierno comenzó a extenderse, Assad anunció -el 7 de abril- la concesión de derechos plenos de ciudadanía a los kurdos sirios conocidos como “ajanib”.
Los activistas sostienen que esas promesas aún no se han cumplido.

De cualquier manera, el anuncio deja a alrededor de 200.000 kurdos restantes sin ningún tipo de estatus. Pero esa fue la primera evidencia sobre la determinación del régimen de mantener a la minoría más oprimida fuera del círculo de la disidencia.
Otros gestos siguieron. Por primera vez este año, se les permitió a los kurdos celebrar el Festival Nowruz de año nuevo. Luego, los representantes de 12 partidos kurdos fueron invitados a reunirse con Assad (aunque ellos se rehusaron).
El intento de aplacar a la población kurda parece haber sido ahora abandonado.

La creciente participación kurda a medida que la revuelta gana fuerza puede haber llevado al régimen de Assad a la conclusión de que la concesión de mayores gestos sería irrelevante. La opción, por defecto, a la clara represión ha regresado. Para los kurdos de Siria, por desgracia, se han producido recientemente también signos desalentadores de sentimientos nacionalistas árabes por parte de la oposición. Las organizaciones kurdas se retiraron de la “Conferencia de Salvación Nacional” organizada por opositores sirios, celebrada en Estambul, a principios de este mes. Lo hicieron en señal de protesta porque la conferencia se celebró bajo el título de la “República Árabe Siria”. Los kurdos quieren ver el nombre del país cambiado a la “República de Siria”, para que refleje su propio estatus como minoría nacional.

Esta cuestión simbólica expresa las preocupaciones más profundas con respecto al apoyo que la dirigencia turca ofrece al emergente liderazgo de la oposición, y al destacado papel que cumplen los Hermanos Musulmanes dentro de ella.

Shirzad al-Yazidi, un activista kurdo sirio de la oposición, dijo al periódico Asharq Alawsat que “la alternativa a la mafia gobernante de Damasco, debe ser una democracia que sea acordada por todos los sirios -árabes y kurdos- y no una alternativa tiránica adaptada a los conocidas normas regionales”. Si esta alternativa no surge, Yazidi añadió: “Los kurdos sirios verán a la reciente declaración de `autonomía democrática’ para la región kurda de Turquía como un modelo para su propia situación”.

Lejos de la atención que los medios de comunicación confieren a “la primavera árabe”, los últimos meses han sido también agitados y dramáticos en la región de los kurdos. La declaración de autonomía democrática en Turquía, y los ataques iraníes contra las guerrillas kurdas en el norte de Irak se han combinado con los dramáticos acontecimientos en Siria para producir una sensación de agitación, fluidez y cambio inminente.

Los kurdos de Siria permanecen divididos en 16 grupos políticos bastante diferentes. Sin embargo, esta vez están realmente decididos a subirse a la ola del cambio que sigue creciendo con fuerza, en lugar de ser aplastados una vez más debajo de ella.

Autor: Jonathan Spyer

http://www.aurora-israel.co.il

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