Elecciones en Turquía 2011: Una victoria contundente del AKP de Erdoğan

El primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, da un discurso a sus seguidores tras la victoria en las elecciones en Turquía (AFP).

Por Manuel Ferez*

Mientras algunos paises del Medio Oriente y el Norte de África continúan experimentando manifestaciones, revueltas, violencia y represión gubernamental, en Turquia, el 12 de junio, concluyó el proceso electoral del 2011 que dio como resultado principal el tercer triunfo consecutivo del Partido Justicia y Desarrollo (AKP por sus siglas en turco) dirigido por el actual Primer Miniistro Recep Tayyip Erdoğan, proceso que no estuvo excento de violencia entre la minoría kurda y las fuerzas militares turcas especialmente en la frontera con Irak.
Este triunfo del AKP es histórico pues ningún otro partido turco había logrado encadenar tres victorias consecutivas desde la década de 1950 cuando el Partido Demócrata lo consiguió (posteriormente fue derrocado por uno de los tantos golpes militares de la historia moderna turca); lo que demuestra la popularidad y éxito que el Primer Ministro Erdoğan ha ido consolidado alrededor de su figura desde el año 2002 cuando se hizo con el poder al frente de un partido que, al menos en teoria, intenta combiar la herencia nacionalista de Kemal Atatürk con la tradición islámica turca.

Los éxitos macroeconómicos de Turquía son palpables e innegables, así como lo es también la consolidación internacional del país, con su denominada politica multidimensional. A lo anterior hay que añadir que bajo el liderazgo del AKP, el país fundado por Atatürk, ha conseguido dar los pasos decisivos en su candidatura a la adhesión a la Unión Europea, al mismo tiempo que ha consolidado su relación económica, política y diplomática con sus vecinos árabes y persas, lo cual ha hecho de Turquía un país a tomar en cuenta en la escena internacional.

Sin embargo, los opositores al AKP señalan que no todos son buenas noticias en estos nueve años de gobierno de Erdoğan, pues argumentan que en el país se ha recrudecido la insurgencia kurda en la región del sureste y la consecuente represión gubernamental debido a la inoperancia del gobierno en encontrar una solución a este problema histórico y que se gestó durante el periodo de formación de la República Turca, unido a lo que algunos ciudadanos interpretan como un proceso de islamización de la élite política del país, y un alejamiento paulatino de posturas pro occidentales (Estados Unidos, Unión Europea e Israel) y una aproximación a países como Siria, Irán, Libano, Rusia, China, sin olvidar una situación económica precaria en algunas zonas del sureste del país.

El triunfo electoral, (en una elección que registró el 82% de participación) si bien fue contundente al lograr el 49.95% del total de votos, no le permitió al AKP lograr la llamada “super mayoría” en el Parlamento Turco, lo cual, en opinión de muchos analistas turcos, obligará al AKP a negociar y ceder con los otros tres partidos (o por lo menos con alguno de ellos) que lograron tener representación en el Parlamento, especialmente en el aspecto de la posible redacción de una nueva Constitución.

El analista turco Soner Cagaptay, considera beneficioso el resultado de las elecciones para la democracia turca pues se ha evitado caer el dominio absoluto de un solo partido. Hay que recordar que el Parlamento Turco está formado por 550 escaños y son necesarios unos 330 para tener una mayoría amplia y así evitar negociaciones con los partidos de oposición cuando se plantee, en el futuro cercano, alguna reforma o nueva ley.

La principal fuerza de oposición parlamentaria será el Partido Republicano del Pueblo (CHP) con el 25.96% de los votos, y que es dirigido por Kemal Kılıçdaroğlu quien ha logrado reformular al CHP hacias posturas social demócratas, para hacerlo atractivo a los votantes jóvenes universitarios.

En tercer lugar finalizó el Partido del Movimiento Nacionalista (MHP) con el 12.98%. El MHP se ha caracterizado por ser un partido nacionalista con marcados rasgos chauvinistas y posturas muy duras en relación a la minoría kurda del país; dejando en la cuarta posición al Parlamento por la Paz y Democracia (BDP) que consiguió entrar al Parlamento apoyando a candidatos independientes (principalmente kurdos) que han sido elegidos para el Parlamento alcanzado rebasar el país 10 por ciento del umbral electoral necesario para ser considerada una fuerza parlamentaria. EL BDP se presenta como la agrupación política defensora de las demandas de la minoria kurda, alejándose de las clásicas posturas violentas del PKK, lo cual también puede atraer a sus filas a ciudadanos turcos de izquierda secular.

El triunfo es indudable y en los próximos meses se verá qué tipo de gobierno instalará Erdoğan en su tercer periodo en el poder. Los retos principales a los que se enfrenta son: la realidad kurda en el sureste del país, problemas económicos y de desarrollo en algunas regiones del país, la búsqueda de negociaciones para la redacción de una nueva constitución de carácter civil (con la segura oposición del ejército), así como reformular la política exterior del país hacia esa ansiada multidimensionalidad que le permita a Turquía consolidar su importancia geoestratégica sin menoscabo de los derechos y libertades civiles al interior de un sociedad que ha vivido un proceso de politización en los últimos años en dicotomías que a veces parecen irreconciliables.

* Manuel Ferez es profesor de Medio Oriente Universidad Iberoamericana.

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